Etapa 9

Avignon - Arlés

Esta mañana me he levantado del hotel F1 sin ninguna prisa porque la etapa que tengo programada para hoy es muy corta. He desayunado unas galletas que llevaba yo, una cookies, con una manzanilla y después me he tomado un café.

He empezado la ruta que por cierto es camino, no asfalto, es casi todo el camino de tierra compactada con un poco de gravilla con lo cual las bicicletas se llenan de porquerías.

Como voy sin prisa, y me gusta tanto el café, he parado en «Aramon», cuando llevo unos 20 kilómetros más o menos.

Acaba de pasar un grupo de cicloturistas de por lo menos 30 personas de un viaje organizado

La ruta me ha desviado de la que yo llevaba y he pasado por un pueblo que se llaman «Beaucaire», en pueblo muy bonito con mucho patrimonio. Tiene por lo menos dos castillos, una catedral… algo he visto de lejos y no sé si parar o no.

Al final he decidido visitar el pueblo y parar a tomar un café porque me queda una hora de camino y al albergue no puede entrar hasta las 5. En este momento son las 11.

He llegado a Arles a la una y me he ido a la puerta del albergue. En el albergue pone claramente que hasta las 5 no se abre . El albergue parece algo cutre y allí hace un calor terrible. He preferido cancelar la estancia, que podía hacerlo, e irme a un Ibis Budget, evidentemente más caro pero mucho más cómodo. Me duchado, me he lavado la ropa y son las 2:20.

Con mi bici me dirijo hacia el centro de la ciudad. Aparco en una zona junto a la arena de Arlés.

Voy a comer en una especie de negocio familiar que se llama «Saveurs et Terroirs», que está muy recomendada. En principio no parece nada particular, pero voy a pedir un quiche. El camarero que me ha atendido habla español porque es sudamericano. El quiche viene preparado con verdura pero también con tomate variados y flores que son comestibles y están muy ricas.

Cuando ya he terminado de comer me voy a buscar la bicicleta, pero no la encontraba. Me tiro un buen rato dando vueltas al anfiteatro hasta que por fin aparece la desaparecida y me voy a descansar un poco.

Cuando son ya a las siete salgo a dar un paseo a ver de nuevo el circo romano, el teatro,… la ciudad estaba muy ambientada pero sin embargo parece que está muy descuidada en algunas zonas. Hay zonas que están muy presentables pero otras que están prácticamente en ruinas, se nota que falta presupuesto. Voy a cenar una brusheta, en el restaurante «Mezza Luna», con una copa de vino blanco.

Cada noche, cuando estoy en casa, acostumbro a tomar una infusión, pues bien, me acaban de cobrar cuatro euros por una infusión de camomila o manzanilla en el hotel